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lunes, 19 de noviembre de 2018

Los andadores


Los andadores son utensilios que mantienen al bebé en posición de pie cuando aún no tiene la capacidad de hacerlo por sí mismo. Los motivos para utilizarlos son diversos, desde que los bebés se diviertes, ya que amplía mucho su campo de visión respecto a cuando están en el suelo, les aporta autonomía y les permite acceder a sitios "prohibidos"; a que aporta un desahogo a los padres ayudándoles en la realización de otras tareas en casa mientras el bebé está ahí metido; y a que existe la creencia de que son beneficiosos para el desarrollo motor del bebé y pueden ayudarle a conseguir caminar solo antes.



Revisando la evidencia sobre los andadores (baby walkers) encontramos varias publicaciones sobre su uso y la implicación en el desarrollo motor. Las publicaciones son unánimes en cuanto a que su uso no supone ningún beneficio extra respecto a no usarlos. En cambio, hay varias que nos dicen que los bebés que usan los andadores pueden sufrir un retraso transitorio (entre 11 y 26 días) en el gateo, ponerse de pie solos o caminar sin ayuda aunque terminan haciéndolo en plazos normales. 

La Asociación Americana de Pediatría solicita su prohibición en EEUU ya que los considera una fuente evitable de lesiones en la primera infancia. Los accidentes reportados por el uso de andador se han disminuido pero no solucionado desde que se han implantado varias medidas de seguridad como hacerlos más anchos para que no puedan atravesar las puertas de la habitación en que lo están usando o la implantación de un sistema de frenado automático. En Europa deben de cumplir la normativa EN 1273:2005 Andadores – Requisitos de seguridad y métodos de ensayo.

Las lesiones más frecuentes son traumatismos de diversa gravedad (desde fracturas de cráneo a simples magulladuras) ocurridos por caída de escaleras/peldaños, por vuelcos en superficies irregulares (también alfombras) o porque el bebé se sale por encima del artilugio. También aumenta el riesgo de quemaduras y envenenamientos ya que facilita que el bebé llegue a alcanzar objetos/productos peligrosos. Otro dato curioso es que la educación a los padres no es suficiente para evitar los accidentes ya que la mayoría ocurren en presencia de un adulto. 

En Canadá llevan prohibidos desde 2004, así que tampoco parece tan descabellada esta propuesta. En la Unión Europea se producen cada año 580 accidentes relacionados con su uso y de suficiente gravedad como para precisar asistencia sanitaria. 

Siguiendo la evidencia actual y las recomendaciones de la Alianza Europea para la Seguridad Infantil, desde este centro desaconsejamos su uso y compra ya que consideramos que no aportan ningún beneficio y sí que entrañan verdaderos riesgos. 







Fuentes: 
  • Infant Walker-Related injuries in the United States. Pediatrics (2018)
  • Effects of baby walkers on motor and mental development in human infants. J. Dev. Behav. Pedriatr. (1999)
  • Babywalkers. BMJ (2002)
  • A review of the efects of sleep position, play position and equipment use on motor development in infants. Development Medicine and child Neurology(2007).
  • https://enfamilia.aeped.es/prevencion/andadores
  • Putting the brakes on baby walkers...and other stories. BJM (2018).
  • Do baby walkers dealy onset walking in young children? Br. J. Community Nurs. (2002)
  • The effect of baby walker on child development: A Sistematic Review. Iran J. Child Neurolol. (2017). 



lunes, 16 de diciembre de 2013

Ejercicio físico en personas mayores

Os adjunto a continuación el artículo con el que colaboro este año para la revista "La Voz del Centro" del centro social de personas mayores Jardín de Cantos. Espero que os guste. 


EJERCICIO FÍSICO EN PERSONAS MAYORES

El pasado año 2012 fue el año europeo del envejecimiento activo en mayores. Actualmente, todavía existe un sector importante de la sociedad que asocia envejecimiento a enfermedad o discapacidad.
Un envejecimiento activo implica una lucha por el estado de salud, por la participación activa en la vida, por mantener la mayor independencia posible en nuestras actividades cotidianas e intentar, en definitiva, garantizarnos una buena calidad de vida al margen de la edad.
El ejercicio físico, junto con la alimentación, son las grandes medidas preventivas para el mantenimiento de la salud. Su eficacia está probada en infinitud de estudios. Y no solo ayudan desde la prevención, sino que son fundamentales a la hora de controlar ciertos problemas de carácter crónico (patologías cardiacas, hipercolesterolemia, diabetes, hipertensión arterial, problemas circulatorios, patologías músculo-esqueléticas, depresión…) que puedan ir apareciendo a lo largo de los años y que pueden ser causa de muerte, así que también utilizaremos la actividad física como terapia en sí misma.
Otros factores a valorar en cuanto al ejercicio son los que intervienen en la esfera biopsicosocial. Hacer ejercicio comporta una sensación de bienestar inmediata, y además, si se realiza de manera grupal, aleja del aislamiento y exclusión que en ocasiones se manifiestan a partir de determinadas edades con relativa frecuencia.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda un total de 150 minutos semanales de actividad física para adultos mayores de 65 años. Esta actividad física recoge actividades de ocio, desplazamientos (paseos, bicicleta), actividades ocupacionales (cuando la persona todavía se encuentra apta para realizar determinadas labores), tareas domésticas, ciertos ejercicios, gimnasia y deportes de ámbito comunitario.
Con el fin de reducir los problemas cardiorrespiratos, músculo-esqueléticos y psicológicos, la OMS también establece las siguientes pautas:
·         Que las sesiones sean de al menos 10 minutos de duración cada una.
·         Que los mayores de 65 años sanos, puedan ir progresando desde los 150 hasta los 300 minutos semanales de ejercicio moderado, con el fin de conseguir aún mayores beneficios.
·         Que los mayores con movilidad reducida o discapacidad, realicen al menos 3 sesiones semanales de ejercicios para fortalecer los principales grupos musculares trabajando también el equilibrio con el fin de prevenir caídas.
·         Que los mayores afectados de mayor inmovilidad realicen la mayor cantidad de actividad física controlada dentro de sus posibilidades.


En general hay evidencia científica que prueba que las personas mayores activas, es decir, que realizan actividad física y ejercicio, presentan menores tasas de mortalidad por todas las causas, mejor composición corporal, menor riesgo de limitaciones, mejor salud cognitiva y menor número de caídas.
Entonces, si queremos mantenernos activos en nuestra vejez, para poder disfrutarla con plenitud, para que nuestra sociedad avance y conseguir instaurar hábitos de vida saludables…  ¿qué es lo que un  mayor de 65 años puede hacer para contribuir?
1º- No delegar actividades cotidianas que puedas hacer por ti mismo/a a no ser que entrañen cierto riesgo para la salud (por ejemplo, subirse en banquetas para limpiar).
2º- Sal todos los días a la calle a hacer tus recados y/o a encontrarte con tus familiares y amigos.
3º- Inscríbete en algún programa de realización de ejercicios que te motive, o bien instaura la rutina de realizar una tabla de gimnasia en tu domicilio, o en el exterior, en los espacios públicos reservados para ello (parques biosaludables con aparatos de gimnasia). Siempre siguiendo las preferencias individuales de cada uno.
4º- Consulta con un profesional de la salud (médico, enfermera, terapeuta ocupacional o fisioterapeuta) si tuvieras duda sobre la realización o dosificación de cualquier tipo de ejercicio o deporte en caso de padecer alguna patología. Ellos te aconsejarán o te derivarán a quien mejor te pueda asesorar.

Porque el mejor marcador de la salud en mayores es la funcionalidad y ésta se consigue mediante un estilo de vida activo, hagamos ejercicio para darle más años a la vida y más vida a nuestros años. 

jueves, 10 de enero de 2013

La medicina más barata

Tras asisitir a las Jornadas de Fisioterapia del Principado de Asturias el pasado mes de Noviembre y escuchar la ponencia de D. Miguel Aragón Fitera, fisioterapeuta especialista en rehabilitación cardiaca, he estado meditando y disertando mucho sobre el ejercicio físico y la salud.

Todos conocemos de sobra los beneficios del ejercicio sobre el organismo, si no en su totalidad, al menos tenemos una vaga idea de que nos va bien para un montón de problemas. Pues bien, la lucha personal que yo quiero emprender e intentar extender a la mayor cantidad de gente posible (empezando por mis propios pacientes), es la de conseguir fidelizar y enraizar alguna práctica de ejercicio físico o actividad deportiva. Tendrá que ser de manera personalizada para optimizar las capacidades de cada organismo.

Para los servicios públicos de salud supondría un gran ahorro intentar instaurar programas de ejercicio físico mantenido, con su seguimiento y asesoramiento particular. Empezando a lo mejor en los mismos gimnasios o salas de rehabilitación de los hospitales, para progresivamente ir liberando y cargando de su propia responsabilidad individual al paciente en su domicilio.

Debería de prescribirse hasta el más mínimo detalle en cuanto a calentamiento, trabajo y vuelta a la calma con sus correspondientes estiramientos. Podría haber una vía de consulta telefónica o por correo electrónico para cualquier duda o ajuste que se pudiera hacer a distancia.

¿Qué tipo de medicación podríamos evitar tener que tomar para no llegar a ser unos ancianos intoxicados y sobremedicados? Pues podríamos evitar tratamientos farmacológicos para la diabetes tipo II, para la hipercolesterolemia, para algunas patologías cardiacas, respiratorias, digestivas (estreñimiento por ejemplo), vasculares (hipertensión, varices, insuficiencia circulatoria), psiquiátricas (ansiedad, depresión); y para lo que más me implica a mí como profesional, controlar patologías del aparato locomotor derivadas del sedentarismo, por bajo tono muscular, por pérdida de elasticidad de las estructuras"blandas". Además, muchos de estos problemas van frecuentemente asociados al sobrepeso u obesidad que también se mantendrían a raya con la actividad física.

Veo muchas ventajas y pocos inconvenientes. A los profesionales sanitarios nos resulta mucho más cómodo no pelear con el paciente y no insistir en estas pautas, pero que creo que por vocación, es nuestra obligación hacerlo y participar activamente en la toma de conciencia de "deberes con la salud" de cada persona que tratemos. Mentalicemos a la gente que aunque tomarse esa o aquella pastilla pude resultar "más cómodo" nunca será tan completo ni tan satisfactorio como saber que realmente están tomando parte activamente en su estado de (buena) salud.

Como bien definió el Dr. K. H. Cooper, "el ejercicio físico es el método para poner más años en su vida y más vida en sus años".

martes, 23 de octubre de 2012

Talleres de gimnasia de espalda

En nuestro propósito de cuidado de la salud, hemos decidido lanzarnos con un nuevo proyecto haciendo unos talleres de gimnasia para espalda.

Actualmente el estilo de vida sedentario es una pandemia más en los males que atacan a nuestra salud, afecta  a diferentes sistemas del organismo. El aparato locomotor también sufre importantes consecuencias derivadas de este estilo de vida.

Hay muchos puesto de trabajo en los que se permanece toda la jornada sentado o en posiciones estáticas. Nuestra columna vertebral no está adaptada a estas condiciones laborales. Si no hacemos ejercicio,  la musculatura se atrofia y acorta, acarreándonos problemas de tipo postural, contracturas y dolor.

Llevando una adecuada rutina de ejercicios, podremos compensar estas consecuencias derivadas del inmovilismo, ya que estaremos ejercitando y estirando nuestro aparato locomotor, que es precisamente para lo que está diseñado.

Sabiendo que esta necesidad existe, estamos llevando a cabo una serie de talleres de gimnasia de espalda en los que realizamos ejercicios de potenciación, estiramiento y movilización, destinados a mantener la salud de la columna vertebral. Son de una hora de duración. Aprenderéis ejercicios para poder practicarlos luego en vuestros domicilios y realizar una buena prevención. Los horarios son a demanda y los grupos reducidos (de mínimo dos personas y máximo cinco), para poder garantizaros una atención lo más personalizada posible.